Un sistema nervioso regulado comienza por sentir. Regalate 5' para leer este blog y profundizar en tu bienestar.
Cee Incola para Unifungi
Instructora de Yoga, Meditación y Mindfulness
Vivimos en un entorno digital y social saturado de estímulos y emociones, y eso interfiere en la señal entre tu mente y tu corazón. Somos capaces de hablar sin sentir, de pensar sin registrar nuestro cuerpo y a más tiempo pasamos permitiendo esa desintonía, más se hace hábito y la naturalizamos.

El camino de la inteligencia emocional comienza en: sentir y hacernos conscientes de lo que sucede internamente. Sería maravilloso que naturalices hacerte preguntas como por ejemplo:
- ¿Cómo se siente mi cuerpo en este momento?
- ¿Cómo estoy respirando mientras siento esta emoción?

A veces “saber qué sentimos” ya es un gran acto de conciencia. Hacer una micro pausa de observación y auto-registro contiene sabiduría, respeto y amor por nosotros mismos.
El estrés, la ansiedad o la falta de foco no son solo cuestiones emocionales: son también respuestas biológicas que nos piden pausa y regulación.
Es cierto que el estilo de vida de las ciudades y del mundo digital está sobrecargado de estímulos, y también es cierto que somos parte de esa cultura, y porque somos parte, nuestra acción consciente lo transforma desde adentro.
Cuando sientas que hay tanto ruido alrededor que no podés escuchar tu interior, preguntate: ¿Cómo te llevás con la sensación de aburrimiento? ¿Cómo te sentís en el silencio? ¿Qué te sucede en la soledad? ✨
La incomodidad del vacío nos hace más propensos a vivir sobrecargados de estímulos, y cuando nos animamos a habitarlo, incluso si se siente incómodo, el vacío nos revela nuestra presencia.
¿Qué es la inteligencia emocional?
La inteligencia emocional tiene 3 pilares:
- la auto-percepción (la capacidad de percibir lo que sentimos)
- la empatía (la capacidad de conectar con otros)
- la capacidad de auto-regularnos
Las emociones no son solo experiencias subjetivas: son respuestas neurofisiológicas coordinadas por el sistema nervioso autónomo.
Cuando sentimos miedo, ansiedad o enojo, se activa el sistema nervioso simpático que responde ante amenazas o estrés con una respuesta de lucha o huida: aumenta el ritmo cardíaco, la respiración y la tensión muscular.
Cuando sentimos amor, gratitud o seguridad, se activa el sistema nervioso parasimpático, especialmente a través del nervio vago, que comunica el cerebro con los órganos viscerales, y favorece la calma, el descanso, la digestión y la regeneración.
El eje HPA: el circuito hormonal del estrés
El eje HPA (hipotálamo–pituitaria–suprarrenales) conecta el sistema nervioso y el sistema endocrino. Actúa como un “puente químico” que responde a cómo interpretamos las situaciones que vivimos. Cuando percibimos amenaza, exigencia o sobrecarga emocional, este eje entra en acción.
El sistema nervioso simpático libera adrenalina y noradrenalina, y el eje HPA activa la liberación de cortisol. El cortisol prepara al cuerpo para actuar: moviliza energía, reduce temporalmente funciones no urgentes (digestión, reproducción, inmunidad) y mantiene al organismo en estado de alerta.
El problema aparece cuando vivimos en emociones de estrés sostenido, como preocupación constante, miedo, angustia, frustración, autoexigencia o sensación de no llegar. Cuando estas emociones son crónicas mantienen hiperactivado el eje HPA, generando exceso de cortisol, inflamación, alteraciones digestivas, insomnio y burnout. 💥
Estados emocionales que generan seguridad, conexión y calma como sentir alegría, compasión o gratitud, activan el sistema parasimpático y liberan neurotransmisores como oxitocina, serotonina y dopamina ayudando a restaurar el equilibrio.
🌱 Prácticas como la respiración consciente, la meditación, el yoga, el contacto con la naturaleza y las plantas y hongos adaptógenos modulan la actividad del eje HPA, favoreciendo una recuperación más rápida y una mejor autorregulación emocional, reprogramando la química del cuerpo y restaurando la armonía natural.
¿Cómo actúan los adaptógenos sobre el estrés y la regulación emocional?
A diferencia de los estimulantes o sedantes, los adaptógenos no fuerzan al cuerpo en una dirección; modulan. Esto significa que ayudan al organismo a ajustarse según lo que necesita: calmarse si está hiperactivado o recuperar energía si está agotado.
Actúan especialmente sobre el eje HPA (estrés), el sistema nervioso autónomo y la neuroinflamación, favoreciendo una respuesta más flexible y una recuperación más rápida.

En otras palabras: potencian la resiliencia fisiológica, la capacidad de adaptarnos a los desafíos sin perder armonía interna.
3 plantas y hongos para volver a la calma
🌿 Ashwagandha (Withania somnifera) — calma y equilibrio hormonal
Desde el Ayurveda, se usa para reducir ansiedad, regular el cortisol y favorecer el descanso.
Su efecto “grounding” ayuda a bajar la hiperactivación emocional, mejorar el sueño y estabilizar los estados de ánimo.
🍄 Reishi (Ganoderma lucidum) — serenidad y estabilidad interior
Considerado en la Medicina Tradicional China (MTC) como el “hongo de la inmortalidad”, colabora con el sistema nervioso y el sistema inmunológico.
Favorece estados de calma profunda, estabilidad emocional y regulación del estrés. Muchas personas lo describen como una sensación de recuperar el centro.
🍄 Melena de León (Hericium erinaceus) — claridad mental y foco
Este hongo promueve la neurogénesis, mejorando la memoria, atención y procesamiento mental.
Es ideal en momentos de saturación, dispersión o fatiga cognitiva, ayudando a recuperar claridad, presencia y regulación emocional.
La emoción como energía: cuerpo, mente y naturaleza
Las emociones son movimientos de energía que atraviesan el cuerpo, modifican la respiración, alteran la postura y transforman la química interna.
Cada emoción genera un pulso, una frecuencia y una respuesta fisiológica distinta. 🧬
Todo lo que ingerimos —lo que comemos, lo que respiramos, lo que sentimos y hasta lo que pensamos— modula nuestro ecosistema interno, regulando hormonas, neurotransmisores y sistemas como el nervioso, inmunológico y digestivo.
Cuando esta información es coherente con nuestra naturaleza, aparece la armonía.
Cuando es excesiva, ruidosa o desconectada, aparece la desintonía.
🌟 Este blog es una invitación a volver al cuerpo como brújula, a observar la emoción como energía viva y como un puente entre la mente, el sistema nervioso y la inteligencia profunda de la naturaleza.
Si te resuena explorar esta conexión entre cuerpo, emoción y naturaleza, te esperamos en nuestro encuentro de Nutrición Funcional en el que aprenderás a integrar alimentos y hongos funcionales para fortalecer tu energía vital, equilibrar tu sistema y crear rituales alimentarios que acompañen tus ciclos.
